The Cognitive Behavioral Workbook For Anxiety: ... Apr 2026
Compare this workbook's approach to like ACT or Mindfulness.
In addition to cognitive strategies, the workbook places significant emphasis on behavioral intervention, particularly through the use of exposure therapy. Knaus argues that avoidance is the primary fuel for anxiety; the more one avoids a perceived threat, the more powerful that threat becomes in the mind. The workbook provides structured exercises for gradual exposure, encouraging readers to face their fears in a controlled, systematic manner. This process leads to habituation, where the brain eventually learns that the feared stimulus is not as dangerous as previously believed, thereby reducing the physiological stress response. The Cognitive Behavioral Workbook for Anxiety: ...
The Cognitive Behavioral Workbook for Anxiety: A Step-By-Step Program by William J. Knaus offers a comprehensive framework for individuals seeking to manage and overcome the debilitating effects of anxiety. Built on the foundations of Cognitive Behavioral Therapy (CBT), the workbook provides a practical, evidence-based approach to identifying the root causes of anxious thoughts and replacing them with more constructive behavioral patterns. By emphasizing the intersection of thoughts, feelings, and actions, Knaus empowers readers to become active participants in their own psychological recovery. Compare this workbook's approach to like ACT or Mindfulness


Supongo que no hay nada más fácil y que llene más el ego que criticar para mal en público las traducciones ajenas.
Por mi parte, supongo¡ que no hay nada más fácil y que llene más el ego que hablar (escribir) mal en público de los textos ajenos.
La diferencia está en que Ricardo Bada se puede defender y, en cambio, los traductores de esas películas, no, porque ni siquiera sabemos quiénes son y, por tanto, no nos pueden explicar en qué condiciones abordaron esos trabajos.
Por supuesto, pero yo no soy responsable de que no sepamos quién traduce los diálogos de las películas, y además, si se detiene a leer mi columna con más atención, yo no estoy criticando esas traducciones (excepto en el caso del uso del sustantivo «piscina» para designar un lugar donde no hay peces) sino simplemente señalando que hay al menos dos maneras de traducir a nuestro idioma. Y me tomo la libertad de señalar cuando creo que una traducción es mejor que la otra. ¿Qué hay de malo en ello? Mire, los bizantinos estaban discutiendo el sexo de los ángeles mientras los turcos invadían la ciudad, Yo no tengo tiempo que perder con estos tiquismiquis. Vale.
Entendido. Usted disculpe. No le haré perder más tiempo con mis peguijeras.
«Pejigueras» quería decir.
Adoro la palabra «pejiguera», mi abuela Remedios la usaba mucho. Y es a ella a la única persona que le he oído la palabra «excusabaraja». Escrita sólo la he visto en «El sí de las niñas», de Moratín, y en una novela de Cela, creo que en «Mazurca para dos muertos». Y la paz, como terminaba sus columnas un periodista de Huelva -de donde soy- cuyo seudónimo, paradójicamente, era Bélico.
Si las traducciones son malas, incluso llegando al disparate, hay que corregirlas. A ver por qué el publico hemos de aguantar un trabajo mal hecho, Sra. Seisdedos.
Como siempre, un disfrute leer a Ricardo Bada. Si las condiciones de trabajo son malas, tienen el derecho si no la obligación de reclamar que mejoren. Luego no protesten si las máquinas hacen el trabajo.